Aquilatado
el plátano
Resuena
en mi bemol la espuma inerte,
Mientras campanas volátiles
Invitan
a partir hacia otros mares.
Pero
de pronto
Emerges
de la sangre
Blandiendo
tus arpones…
Y
ocupas todas las esferas,
Las antesalas de la muerte.
Yo
ya no creo en tus promesas,
(Esas
voraces sanguijuelas insaciables.)
Entonces
te respondo:
No
hay ángeles sin nombre
Ni
arcángeles precoces,
No
hay cárceles de plumas
Ni
jaguares feroces.
Es
otro de tus trucos,
Uno más de tus delirios.
¿O es
otro laberinto,
Para
obligarme a ceder
Y
gritar
Pidiéndote
auxilio?.
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