viernes, 19 de mayo de 2017

Aquilatado el plátano
Resuena en mi bemol la espuma inerte,
Mientras campanas volátiles
Invitan a partir hacia otros mares.

Pero de pronto
Emerges de la sangre
Blandiendo tus arpones…
Y ocupas todas las esferas,
Las antesalas de la muerte.

Yo ya no creo en tus promesas,
(Esas voraces sanguijuelas insaciables.)
Entonces te respondo:
No hay ángeles sin nombre
Ni arcángeles precoces,
No hay cárceles de plumas
Ni jaguares feroces.
Es otro de tus trucos,
Uno más de tus delirios.

¿O es otro laberinto,
Para obligarme a ceder
Y gritar
Pidiéndote auxilio?.

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