RENACIMIENTO
Bajo la piel de un almendro
Organizaban aquellas golfas sus aquelarres,
Y el rataplán de sus tambores
Me atormentaba.
Pero yo latía inmóvil,
E indecisa y porfiadamente
Me refugiaba en la quimera de los sueños.
Hasta que un día,
Como cadáveres hambrientos,
Emergieron desde las sombras los primeros versos.
Y en la arquidiócesis de la sangre
Olvidé para siempre mis tegumentos,
Me deshice de los pálidos disfraces
y volé hacia las estrellas . . .
Como un cometa en el viento.
lunes, 13 de septiembre de 2010
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Bajo la piel de un almendro: qué buen título, me gusta. Como me gustó el poema, todo.
ResponderEliminarVloar hacia las estrellas... quién pudiera.